Luego de un cierre temporal, en la Semana Santa de 1961 el Instituto Bíblico Nazareno volvió a abrir sus puertas. Este renacer académico y espiritual reafirmó la misión de formar siervos comprometidos con la obra del Señor, convirtiéndose en un símbolo de perseverancia y esperanza para la Iglesia del Nazareno en Cuba













