En 1952, la Iglesia del Nazareno en Cuba celebró un nuevo amanecer al abrir las puertas del Instituto Bíblico Nazareno. Con apenas cinco estudiantes llenos de fe y vocación, comenzó una etapa de formación que sembró esperanza y compromiso en la obra del Señor, marcando el inicio de una tradición educativa que fortalecería generaciones de siervos dedicados al Evangelio













