En 1966, el Instituto Bíblico Nazareno se trasladó a Punta Brava, lugar que desde entonces se convirtió en su sede permanente. Este cambio marcó una nueva etapa de estabilidad y crecimiento, ofreciendo un espacio más adecuado para la formación de ministros y consolidando la misión educativa y espiritual de la Iglesia del Nazareno en Cuba













